Tejer la materia recupera la trayectoria de la artista y diseñadora japonesa Mako Artigas mediante una selección de obras que abarca más de seis décadas de producción. Comisariada por Ricard Bru en la Sala 4 del Palau Robert, la exposición reúne dibujos, diseños textiles, tejidos estampados y piezas de cerámica y porcelana, proponiendo una lectura transversal de una práctica que ha transitado constantemente entre el arte, el diseño y la artesanía.
La muestra se organiza en dos espacios. El primero funciona como una introducción biográfica a través de un documental de 2024 en el que el comisario conversa con Mako Artigas y su marido, el ceramista Joan Gardy Artigas. El audiovisual reconstruye el recorrido de la artista desde el Japón de posguerra hasta su llegada a Barcelona en 1960, su estancia en París y su posterior instalación en Gallifa.
Este contexto permite comprender la dimensión internacional de su trayectoria, aunque también condiciona la lectura al situar la producción de Mako en estrecha relación con la figura de su esposo y el peso histórico de su apellido en los círculos artísticos catalanes. Se plantea aquí un riesgo habitual en la historiografía de las creadoras de su generación: el de subyugar la autonomía de su firma al ecosistema creativo de su entorno inmediato.
El segundo espacio constituye el núcleo del proyecto. La museografía apuesta por una solución sobria y efectiva: paredes blancas e iluminación uniforme que permiten apreciar con claridad los colores, texturas y patrones. Lejos de competir con las piezas, el montaje crea un marco de observación pausada que favorece el diálogo intermaterial.
El recorrido comienza con dibujos y diseños realizados entre 1970 y 2000, que revelan la importancia de esta práctica como herramienta de investigación formal. A continuación, se presentan tejidos producidos entre 1959 y 1970 para firmas internacionales de moda y decoración. Finalmente, la muestra concluye con cerámicas y porcelanas realizadas entre 2016 y 2022 tras su instalación en Gallifa. Es en este tramo final donde la obra de Mako se emancipa del marco biográfico, demostrando una voz propia, madura e independiente.
La disposición cronológica identifica una notable coherencia visual. Los ritmos geométricos, la repetición de motivos y el interés por las superficies aparecen tanto en los estampados textiles como en las cerámicas más recientes.
El aspecto más interesante de Tejer la materia radica en las preguntas que plantea sobre las categorías desde las que interpretamos las obras. La muestra desafía abiertamente las fronteras entre arte, diseño y artesanía, ámbitos históricamente jerarquizados. Los tejidos reciben un tratamiento museográfico equivalente al de las cerámicas, estableciendo relaciones visuales y conceptuales entre disciplinas habitualmente separadas.
No obstante, esta operación revela ciertas contradicciones. Al ingresar en el museo y ser suspendidos en las paredes bajo el código de la abstracción pictórica, los diseños textiles pierden parte de su condición funcional y su dinamismo original. Si bien esta descontextualización favorece una apreciación analítica de la grafía de Artigas, también congela el objeto en una dimensión estática. El espacio expositivo no elimina las jerarquías; más bien transforma los objetos, los despoja de su cotidianidad y los integra en la lógica del arte contemporáneo. El montaje actúa así como un agente institucional que produce significado.
Más que borrar las fronteras entre arte, diseño y artesanía, la exposición consigue ponerlas en crisis. Demuestra que estas categorías dependen de contextos históricos e institucionales específicos. Su principal aportación consiste en visibilizar una trayectoria que ha habitado con maestría esos espacios intermedios, invitando al espectador a reconsiderar los límites que todavía organizan nuestra manera de entender la creación artística.
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